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Escrito por Equipo de Comunicaciones

 

 

El jefe de la Delegación de Diálogos del ELN, dijo que la actual mesa de diálogos que se celebra en la Habana, Cuba, “está atrapada entre el gobierno que se va y el que llega”.

 

El comandante Pablo Beltrán, añadió que ese interregno sería normal sino fuera porque que existe una incertidumbre con la política que asumirá a partir del 7 de agosto el mandatario electo, Iván Duque, quien ha anunciado en los últimos días que hará modificaciones al acuerdo de paz firmado con las FARC, en 2016.

 

“Si un gobierno que llega dice que va a desconocer lo que hizo el otro, estamos perdiendo esfuerzos por la paz”, comentó el jefe de la Delegación de Diálogos, quien considera que la confianza es crucial para mantener un acuerdo de paz.   

 

“Cuando se hacen acuerdos y se cumplen, uno comienza a confiar en el otro”, mencionó el comandante y recordó que el gobierno colombiano es “campeón en incumplirle a todo el mundo”.

 

Sobre el por qué el ELN está buscando un acuerdo de paz, dijo que la guerrilla no es sorda al clamor creciente del pueblo colombiano a favor de la paz. Sin embargo, consideró que esa demanda no es compartida por las élites que se han lucrado con el conflicto armado.

 

En ese sentido, preguntó si la élite colombiana permitirá la salida pacífica que están anhelando los ocho millones de colombianos que votaron por cambios políticos en los comicios recientes, o por el contrario, continuarán segando y decapitando cualquier intento por alcanzar la paz.

 

“Frente al narcotráfico tenemos un deslinde categórico”, insistió Beltrán y explicó que en los territorios cocaleros donde la guerrilla tiene presencia se hace un reordenamiento social para evitar que grupos armados ataquen a los campesinos cocaleros.

 

En cuanto al narcotráfico, recordó que aunque el negocio de la cocaína se mantiene por el alto consumo de Estados Unidos y Europa, existe una política represiva y fracasada en contra de la oferta, y en lugar de crear soluciones socioeconómicas que frenen los cultivos cocaleros y la expansión de la frontera agrícola propiciada por estas política errática por la que aboga el gobernante estadounidense, Donald  Trump, y es secundada por los gobiernos colombianos de turno.