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Escrito por Equipo de Comunicaciones

 

 

Los procesos de diálogos en busca de la paz completa en Colombia necesitan de la participación de la sociedad. Esa ha sido una visión clara del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que logró, a pesar de las resistencias, que esa participación fuera el punto 1 de la agenda de las negociaciones con el Gobierno Nacional.

 

Es más difícil de lo que parece lograr que el Estado entienda que nuestra organización no es vocera de nadie, sino que trabaja en la forma en que la sociedad irrumpa en estos diálogos para buscar una solución política al conflicto armado. Son las colombianas y colombianos lo que deben determinar cuáles son las transformaciones de fondo que necesita el país para eliminar las razones que han provocado los alzamientos en armas.

 

En estos días, de manera incipiente, la Mesa de Diálogos que ahora sesiona en La Habana ha sentido la fuerza de la sociedad con la presencia de dos importantes redes de organizaciones de mujeres que trajeron mensajes claros y propuestas articuladas. Cumbre Nacional de Mujeres y Paz y Juntanza de Mujeres por la Paz pudieron trabajar el viernes 18 de mayo y el sábado 19 con las delegaciones del ELN y del Gobierno para plantear que sin las mujeres no hay paz, que el enfoque de género debe ser una variable trasversal a través del cual analizar todos los aspectos de los que se dialoga, pero que también hay un enfoque diferencial porque las mujeres en Colombia son víctimas de un sistema patriarcal que las invisibiliza, limita su autonomía y hace que su representación social no corresponda ni a su número ni a sus realidades.

 

Las plataformas de mujeres expresaron a la Mesa de Diálogos la importancia de que la participación de la sociedad sea real y articulada, que se tenga en cuenta el acumulado y las agendas que estos movimientos y organizaciones ya han trabajado, y que se logren acuerdos que se traduzcan en políticas públicas que se implementen y se verifiquen. De hecho, el análisis que hacen de lo ocurrido respecto al Acuerdo de Paz con las FARC con el centenar de medidas que incorporan el enfoque de género es agridulce. Por un lado, consideran que es una oportunidad para empujar la agenda de mujeres, pero se lamentan de que sólo se haya implementado un 6% de lo contemplado. Hay muchas razones que explican este pobre resultado, pero algunas de las compañeras que participaron en las jornadas apuntaban a que el Estado, a pesar de tener presupuestos y maquinaria suficiente, es aún incapaz de articular esas medidas, también influye esa costumbre de aprobar leyes y decretos que luego nunca se traducen a la realidad y, por supuesto, la desconfianza mutua de una comunidades que han sido decepcionadas demasiadas veces por el Estado y de un Estado que sospecha de las gentes que habitan los territorios de la patria.

 

El taller sobre enfoque de género ha nutrido con fuerza los diálogos. La Delegación de Diálogos del El ELN propuso abrir una comisión de género dentro de este espacio, pero el Gobierno consideró que no hay tiempo para dar ese paso antes de que esta administración salga. Nuestro compromiso, en todo caso, es transversalizar ese enfoque de género y trabajar para que las voces, las propuestas y la fuerza organizada de las mujeres sean de obligada atención en este proceso.

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