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Escrito por Gestoria de Paz

 

 

 

Juan Carlos Cuéllar

Gestor de Paz del ELN

 

Nací en Popayán y en ese mágico territorio aprendí de las injusticias a las que las mayorías de este país están expuestas, pero también de la infinita capacidad de resistencia y solidaridad entre esas clases campesinas, obreras, indígenas y de afros.

 

Mi familia es de extracción campesina y obrera, y de las cosas que hoy me emocionan y enorgullecen es que siempre me han acompañado y respetado. De hecho, mi abuela fue uno de esos ejemplos de solidaridad, ternura y empatía con otras personas, ya que su ejemplo de sensibilidad modeló y tocó profundamente mi personalidad. Ya entonces me gustaba, como ahora, el fútbol y los boleros; ya entonces, como ahora, sabía que sólo en comunidad, sólo con las otras y los otros, podemos vencer el miedo y cambiar este modelo de injusticia social.

 

Me involucré en la lucha social durante la secundaria y conocí la peor cara del Estado cuando fui detenido siendo un muchacho y me aplicaron el Estatuto de Seguridad. La detención y las torturas hicieron que mi familia me sacara del Cauca para terminar la secundaria en Bogotá, pero en cuanto terminé volví al territorio.

 

Elegí no ser estudiante. Opté de forma voluntaria por ser obrero y aprender de sus luchas y de sus anhelos. Con ellos ayudé a nuestra gente durante el terremoto de 1983 en Popayán y quizá en ese momento, ante el abandono y la corrupción estatal, me convencí de que mi compromiso debía profundizarse.

 

Comencé a trabajar con comunidades campesinas y durante en ese caminar de resistencia y organización con los sectores populares conocí al ELN. Pasé definitivamente a la clandestinidad ante la persecución y el acoso de la fuerza pública a las dinámicas de resistencia y organización de las comunidades.

 

Son más de 30 años en la organización y buena parte de mi caminar ha sido en el suroccidente del país y en el Pacífico, con las comunidades, con este pueblo al que pertenezco y por el que sigo luchando.

 

Cuando me capturaron, en 2004, empezó una época muy diferente de mi vida, otro tipo de lucha. Desde la prisión colaboré en el desarrollo del Colectivo de Presos Políticos Camilo Torres Restrepo, ayudé a la formación de nuestros compañeros y compañeras, y me involucré en todos los esfuerzos de paz que el ELN lleva impulsando desde hace dos décadas. He insistido, en consonancia con el ideario de nuestra organización, en la solución política al conflicto que vive el país y por ello participé en los acercamientos que tuvieron lugar en Cuba y Caracas para explorar búsquedas a la solución política. Ahora, 14 años después de mi entrada en prisión, vuelvo a ser gestor de paz de ELN en un momento histórico en el que hemos logrado avances inéditos en el camino hacia la paz. Hoy, pensando en mi abuela, en los compañeros caídos, en las comunidades, y en el mañana de la nación colombiana, renuevo mi rotunda esperanza en el futuro y en este país, y apuesto por la emancipación colectiva ante la ignominia de unos pocos.