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[Editorial N.587 / Revista Insurrección]

 

Vienen siendo días difíciles para el pueblo colombiano: semanas atrás las comunidades de Buenaventura padecieron represión estatal como respuesta al Paro; en el Chocó y el Pacífico sur recrudeció la ofensiva paramilitar; y los maestros denunciaron asesinatos como consecuencia de la huelga sindical. A ello se suman las víctimas del atentado al Centro Comercial Andino de autores aún inciertos; en la enumeración que precede son las fuerzas del Estado y sus paramilitares, los responsables de perpetuar una situación de violencia y zozobra contra el pueblo.

 

Colombia no vive precisamente días de Paz, sino de agudización de la guerra estatal contra el pueblo.

 

El ELN tiene, en esta coyuntura, una responsabilidad principal: Buscar en las negociaciones con el Gobierno propuestas concretas que hagan viable la Agenda acordada. La salida política al conflicto armado sigue siendo para nuestra Organización una convicción y, en este contexto, una prioridad.

 

Lograr garantías que permitan concretar la participación y protagonismo de la sociedad, para construir una paz con justicia social, estable y duradera, es un objetivo difícil de concretar porque el gobierno traba las propuestas de avance, con condicionamientos por fuera del marco  de la Agenda acordada.

 

Consensuar un Cese al Fuego Bilateral, es otra propuesta que venimos sosteniendo ante el Gobierno con insistencia: y buscamos en la contraparte voluntad de avanzar.

 

Lograr acuerdos humanitarios, para disminuir la afectación del conflicto a las poblaciones en las regiones donde la situación es más crítica; tampoco eso a los delegados del presidente Santos les parece urgente de concretar, consideramos que serían  asuntos  que, de acordarse, podrían llevar alivio a comunidades y brindar mejores condiciones para avanzar en los diálogos.

 

Nuestros esfuerzos por avanzar se ven obstaculizados por posturas tosudas del gobierno, que según la agenda acordada están previsto tratarlos en la Mesa en el punto quinto de dicha agenda

 

Aun aceptando el reto de superar las actuales dificultades, el ELN mantiene la vocación de diálogo y la insistencia en la búsqueda de acuerdos que permitan concretar una salida política al conflicto armado. No es fácil porque en la Mesa de Quito recibimos innumerables presiones adversas, sin embargo insistiremos, más allá de cualquier dificultad.