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La segunda jornada de este tercer ciclo de diálogos estuvo dedicada a analizar las características que adquiere la violencia contra las organizaciones y liderazgos sociales en Colombia. Para ello las partes convocaron al investigador y sacerdote jesuita Javier Giraldo, quien creó el Banco de Datos hace casi 30 años, en 1988, y actualmente continúa ese trabajo en el Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP.

La presencia del defensor de derechos humanos se da en el marco de la definición de medidas humanitarias que acompañen el Cese al Fuego Bilateral. El ELN propone, dentro de esas medidas, la protección de la vida de los líderes y lideresas sociales que vienen siendo sistemáticamente amenazados y asesinados en la actualidad.

El informe del sacerdote e investigador comenzó describiendo la doctrina contrainsurgente que orientó el nacimiento del accionar paramilitar, antes de que surgieran las FARC y el ELN. “Documentos desclasificados de EEUU muestran directrices a gobiernos colombianos para implementar el paramilitarismo; aun cuando no había grupos armados insurgentes (antes de 1964) ya se alentó el ´combate a simpatizantes del comunismo´”, afirmó.

A continuación, se refirió a los vínculos estatales en la violencia contra el movimiento social. “El paramilitarismo en Colombia siempre contó con arraigo en instituciones del Estado, hay manuales que lo certifican. Diversos documentos muestran los tentáculos del paramilitarismo con la Armada, la Fuerza Aérea, la Policía Nacional, y eso se verifica en prácticas muy concretas”, sostuvo.

Describió, en su ponencia, diversos casos probados de violaciones a los derechos humanos basados en el accionar ilegal de las instituciones. “Desde 1984 documentamos 1741 Falsos Positivos; es una práctica aterradora, los casos han sido muchos más, la Fiscalía tiene más de 7000 denuncias”, sostuvo, y agregó: “Justo en la época en que el actual presidente Santos era ministro de Defensa se dio el mayor número de Falsos Positivos. Todas las brigadas del Ejército se vieron involucradas“.

CONTINUIDAD

Giraldo expresó que esas prácticas no están extintas: “En los últimos años el número de Falsos Positivos ha disminuido, pero en cada semestre aún se encuentran de 3 a 6 casos“. Consideró que las agresiones que padece el movimiento social en la actualidad tienen puntos de continuidad con la lógica histórica del paramilitarismo: “Las amenazas actuales a dirigentes sociales de base tienen los mismos rasgos paramilitares de los últimos 20 años. Son más numerosas las víctimas que no están vinculadas a grupos armados, defensores de DDHH, sindicalistas, campesinos, estudiantes, que por eso son asesinados. La justicia está en función de una parte del conflicto, los jueces obedecen presiones y no respetan ni la Constitución”.

“¿Por qué dicen ´eso se acabó´ si todas las amenazas actuales revelan continuidad completa con el paramilitarismo que conocimos en décadas pasadas?”, agregó.

El sacerdote jesuita terminó su intervención con palabras esperanzadoras, con un llamado a redoblar la confianza en el pueblo que anhela la paz, con la certeza de que la transformación social será una realidad si no cejamos en los esfuerzos por concretar la salida política al conflicto.

 


Con base en la información y los análisis volcados por el investigador del CINEP, las partes deberán ajustar los acuerdos para concertar las medidas humanitarias que acompañen el Cese al fuego bilateral, prioridad de este tercer ciclo de diálogos.

 

 

Equipo de Comunicaciones

Delegación de Diálogo del ELN